viernes, 2 de marzo de 2012

Con la jefa


Me da un poco de vergüenza que me veáis así como si fuera 
un bebé ...

Cuando la jefa viene detrás de mí para cogerme en brazos siempre echo a correr porque yo lo que quiero es jugar, pero siempre me pilla e irremediablemente caigo en sus garras.


Y para qué lo voy a negar ...  en sus brazos me encuentro muy a gustito. Si os dijera lo contrario no me creeríais porque se me ve una cara de felicidad ... ¿o no?

lunes, 20 de febrero de 2012

Han pasado tres años

Hola amiguit@s, hoy no voy a hablaros de mí ... ¿sabéis por qué?  ... porque hoy hace tres años que Nelson se fue. He visto a la jefa que escribía en su blog, mientras le corrían las lágrimas por las mejillas, y yo también quiero rendirle un homenaje presentándoos a mi antecesor, Nelson. 

Aquí era muy jovencito

Con cinco o seis años

Aquí ya tenía diez años y acababa de quedarse ciego

Yo no lo he conocido pero creo que fue él el causante de la decisión que tomó la jefa desde el día que Nelson faltó:  "en mi casa  y en mi corazón siempre habrá un sitio para un schnauzer". Nelson vivió doce años con la jefa compartiendo  felicidad con ella. Yo no soy el que ocupa su lugar, sé bien que el recuerdo de Nelson tiene su propia parcela en el corazón de la jefa, pero a mí me ha hecho otro huequecito tan confortable como el de Nelson y me siento muy a gusto. A veces le oigo decir que somos distintos, pero nunca nos compara. Yo me siento muy feliz y agradecido por haber llegado a esta casa donde todos me miman y están pendientes de mí.
Como os decía antes yo no conocí a Nelson aunque me hubiera gustado mucho conocerlo para hablaros de él. Así que le he cogido de su blog lo que escribió la jefa, para enseñaros cómo era Nelson. Lo quiero compartir con vosotr@s porque sé que sois tan felices y afortunados como yo. 
Guau ...guau ... Os dejo con las palabras de la jefa:


Nelson era un schnauzer miniatura con  las características  propias de su raza: inteligente, vigilante, juguetón, atrevido, defensor de su territorio, fiel y obediente. Pero si tuviera que definirlo con una  palabra solamente, ésta sería: " bondad ".
 Nelson era exageradamente bueno, obediente y cariñoso.

Era el mes de Julio. En el escaparate de una tienda de animales ,( a la que yo iba a comprar pienso para los peces y el loro),  estaba aquel precioso cachorro negro  con un mechoncito blanco en la barba. Fue aquel día cuando me planteé que podría aumentar mi familia.

- Resérvamelo hasta mañana, pues tengo que pensármelo- le dije a la veterinaria que no hacía más que animarme a que lo llevara, elogiando las grandes cualidades del schnauzer.

Aquella noche no pude dormir pensando en la gran responsabilidad que suponía traer un perro a casa. Pero él ya me había cautivado con su mirada. Aquellos ojitos negros, que me miraban fijamente, ya me habían conquistado. Después de muchas, muchísimas cavilaciones, y de analizar bien los pros y los contras, (consultando toda la noche con la almohada ),  fui a por él. Y puedo decir que no me arrepentí ni un solo día en los 12 años que vivió. Todo el tiempo que le dediqué y el cariño que le di fue compensado con creces. No entiendo a esas personas que adquieren un cachorro,  como si de un peluche se tratara,  y que pasado un tiempo se deshacen de él y ¡¡¡de qué manera!!!

Nelson adoraba a toda la familia,  pero tengo que decir que por mí sentía auténtica devoción. Siempre estaba a mí lado en casa, y  cuando no, acudía apenas yo abría la boca o emitía el más leve sonido. Jugaba con él al escondite y si tardaba en encontrarme, se ponía a llorar ( bueno, a gimotear ). ¿Cuántas veces hemos oído, refiriéndose a un perro " sólo le falta hablar"? Nelson no necesitaba hablar. Nos comunicábamos perfectamente. Yo siempre sabía lo que me quería decir, según el tono, la intensidad o la frecuencia de sus ladridos.

Cuando ya tenía 10 años,  un "fatídico" día descubrimos que no veía bien. El veterinario dijo que creía que eran cataratas. Para confirmar el diágnostico nos aconsejó llevarlo a Lugo, a la Clínica Universitaria de Veterinaria.
Allá fuimos, con la esperanza de que realmente fueran cataratas y se  pudieran operar. Cuando el médico veterinario nos dijo que lo que tenía era una enfermedad congénita de la retina y que no tenía remedio, nos quedamos petrificados. Tanto es así que nos preguntó si lo habíamos entendido bien. Claro que lo habíamos entendido,  pero el nudo que se nos puso en la garganta no nos dejaba pronunciar palabra.

No tardó mucho en quedarse completamente ciego, tropezaba con todo en casa, cuando lo sacaba de paseo no se atrevía a bajar las escaleras, por la calle caminaba con inseguridad. Comenzó un periodo de depresión. No duró mucho porque yo me convertí en su lazarillo. En los paseos , ¡sube! ¡baja! eran las órdenes que le indicaban si  subíamos  o bajábamos escaleras, o los bordillos de las aceras. Aprendió a esquivar los obstáculos en casa y a pasear por la calle como siempre (de hecho, nunca supe bien, quién paseaba a quién). Volvió a ser el mismo perro alegre y juguetón de siempre.

Así vivió dos años más. Un sábado a mediodía no quiso salir de paseo, me extrañé y enseguida llegué a la conclusíón de que algo le pasaba. Llamé al veterinario y tuve que llevarlo a Urgencias, pues era fin de semana. Tenía hinchada la barriga y después de realizarle varias pruebas le diagnosticaron un cáncer. Le pusieron suero y medicación para reanimarlo. Volvimos a casa a las siete de la tarde. No habíamos comido pero tampoco teníamos ganas. La medicación hizo efecto y volvió a estar bien , pero sabíamos que el final estaba cerca.  Fueron veinte días de incertidumbre,  de llantos, de abrazos , de caricias, de mimos, de vigilarlo y cuidarlo, prácticamente, las veinticuatro horas del día. El día que nos dejó fue terrible. ¡¡¡Qué vacío tan grande había dejado !!! Su ausencia se hacía insoportable. Y por encima yo tenía que recoger todas sus cosas......

Cuando empecé a escribir solamente quería recordar los buenos, alegres y felices momentos que compartimos. ¿Pero cómo olvidar aquellos días? Aquellos días que , a pesar de su enfermedad y su ceguera, venía a recibirnos, cuando entrábamos en casa, dando siempre muestras de cariño y alegría.

lunes, 30 de enero de 2012

Las pruebas del delito

¡¡¡ Me han pillao !!!



Sí .... síííííí ... ¿qué pasa?  

      Ése soy yo, el que va al baño a pillar el rollo de papel y lo extiende por toda la casa. Me gusta jugar y cuando no me hacen caso tengo que llamar la atención de alguna manera.

      -Byron, que ya no eres un cachorro - dice la jefa. 

     No entiendo muy bien lo que quiere decir eso. Cuando yo era pequeñito  le cogía las cosas para morderlas y destrozarlas y ahora sólo las cojo para jugar y para que venga corriendo detrás de mí, bueno ...a veces destrozo algo... pero eso son los daños colaterales. Tampoco la entiendo cuando me riñe porque a continuación se ríe como una tonta y dice:

     -Ja....ja...ja ...¡Qué gracia me hace!
     A ver ...¿en qué quedamos? ¿ estás enfadada o no ?


 

     Le quito la zapatilla a la jefa cuando está sentada delante del ordenata y no me hace ni puñetero caso.
     Disimulada y sigilosamente salgo con mi trofeo entre los bigotes y me lo llevo a mi escondite preferido, la terraza o el bacón, o sea, lo más lejos posible.


     
     Aunque no siempre llego a mi destino, a veces me pilla antes y me la quita.





Confieso que ...¡¡¡  soy culpable !!!

      Ante las pruebas que me delatan no tengo argumentos para defenderme.
      Y no me queda más remedio que  pedir perdón poniendo esa carita que encandila a mi jefa.  Ja...ja...ja.



martes, 6 de diciembre de 2011

Vuelta a la rutina

      Hace mucho que no escribo en mi blog  porque tengo pocas cosas que contaros. Se acabó el verano y con él se fueron las vacaciones de la jefa y también el andar de pendoneo todo el día fuera de casa. La verdad es que me tenía un poco estresado,
                                     ¡¡¡ no para quieta.!!!
     Un día me contó que, cuando era pequeña, una profesora le llamaba "rabo de lagartija". Ya os podéis imaginar cómo es.

     Ahora todo ha vuelto a la rutina:
Me hacen madrugar mucho porque en esta casa tienen la manía de levantarse muy temprano.
  ¡¡¡Qué raros son!!!

Ayyyyyyyy.... ¡Qué sueño tengo!

    Cada día tengo que controlar que todo está en su sitio y no hay ningún extraño merodeando por mi territorio.
Ya estoy aquí,...

Está lloviendo.  ¡A dormir otro poquito!


     Me gusta tomar el sol en la terraza y vigilar a las vecinas cuando salen a las ventanas ( a algunas les ladro porque no me caen bien).     
     Así me paso la mañana, y también cuidando a la abuela, que es la única que no se va a trabajar. A mediodía  me sacan a pasear un ratito y por la tarde, cuando viene la jefa, juega conmigo.
     Me lo paso bien, pero ....

 Ayyy ... ¡Cómo echo de menos las cervecitas del verano!


Para mí,...  ¡ sin alcohol!


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lunes, 24 de octubre de 2011

Una tarde de tortura




     Cada dos meses, más o menos, me vuelve a pasar lo mismo. Estoy contento y feliz en mi casa, tirado en el sofá o destrozando mis juguetitos, cuando de pronto suena el timbre y ... ¡¡¡ oh, no !!!  Es la Conchi que viene con todo un arsenal de artilugios para someterme a la tortura de arrancarme los pelos, dicen que se llama "trimming" porque suena mejor, pero yo os aseguro que es "arrancapelos".
     La Conchi es mi peluquera y viene a mi casa a torturarme. En cuanto entra por la puerta me pongo histérico , ella toda contenta me dice cositas bonitas, pero yo...  ni caso, porque no aparto la vista de ese enorme maletín que trae en una mano  y una mesa con correas para atarme que trae  en la otra. La jefa le da un par de besos toda sonriente y a mí que me joroben,...¡ nadie  me hace caso!
      Monta su mesa de trabajo, a pesar de mis ladridos cada vez más alocados, me suben , me atan y....


                             ...la tortura va a empezar...

¡Quieto Byron! Mira ... soy yo, la Conchi!!!

Cuidado con las orejas, que me vas a sacar un filete ....

Mira que la  avisé .... pues nada , me cortó un poquito y dice que fue por no estarme quieto,
.... pero si me tiene con ellos de corbata.

Ahora le toca a las patas .......¡Cuántos nudos! 
Son las bolitas que hago yo cuando me lamo. 
¡No se entera de nada!
¡Quieto Byron, que ya estamos terminando!

Después de más de dos horas sin rechistar, .... ...¡Qué guapo ha quedado! ... Con lo a gusto que estaba yo con mis pelambreras ...  y mis nuditos ....... y mis orejas peludas ...

¡¡¡Así he quedado!!! Me han tocado todo, como podéis ver.

martes, 27 de septiembre de 2011

¡Vaya cabreo!

Sí, sí,sí,.....¡Lo tengo que contar!
¡Claro que lo tengo que contar!


Hacía tiempo que no veía a la jefa tan enfadada. Ella es muy buena y cariñosa ....... ¡qué voy a decir yo que a su lado vivo como un "marajá" ....... pero como a alguien se le ocurra buscarle las cosquillas ...¡vaya si se las encuentra!


Bueno, el caso es que el domingo nos fuimos a comer a un restaurante  al que vamos muchas veces. Está en una zona rural con unas vistas al mar maravillosas. Comemos en la terraza porque yo siempre les acompaño y dentro no admiten perros ... aunque alguna vez, que hacía frío o estaba a punto de llover, el dueño les dijo que podían entrar conmigo    ¡ de ésos hay pocos!





Mientras ellos comen, yo espero pacientemente  a que terminen ,y si de paso me cae algún manjar de esos que  comen ... ¡mejor que mejor!...  Este domingo yo tenía mucha hambre y me llegaban unos aromas .... .....hummmm  .... que de vez en cuando se me escapaba un "guau" ( sólo uno ¡eh!, que podría haberle hecho la competencia a Pavarotti ). Ahora me doy cuenta de que yo fui el único responsable del cabreo de la jefa, y no sólo eso, es que me parece que me la he jugado, y a partir de ahora creo que me van a dejar en casa.
Os sigo contando ....
La mesa estaba justo al lado de la puerta del comedor interior,  y cuando ya estaban terminando, un señor se acercó arrastrando a una niña de apenas dos años que lloraba y pataleaba inmersa en una terrible rabieta:

- Anda, llórales a estos señores - dijo el individuo que la arrastraba.
-Venga, llórales ahí - continuó diciendo - ¡a ver si se enteran! - y con la misma se marchó.

Al principio la jefa se quedó un tanto desconcertada, pero enseguida reaccionó y tuvieron que sujetarla porque iba derechita, derechita a por él.
Por respeto al dueño del  restaurante se quedó sentada, pero por su boca empezaron a salir sapos y culebras, elevando la voz para asegurarse de que la oían.

Yo no sé muy bien lo que quería decir porque estaba un poco asustado y con las orejas gachas.

Repetía una y otra vez:
-¡Gilipollas!... ¿Qué se puede esperar de un gilipollas que utiliza y arrastra de tal manera  a su hija aumentando su berrinche?... ¡Qué vergüenza!...  ¡Su cara lo dice todo!... ¡El típico Don Nadie que va de chulito por la vida!... ¿Quién es él para llamarme la atención ...y de qué manera? ..............







Normalmente en cuanto la jefa termina de comer , ella y yo nos vamos a una plaza que hay cerca, mientras los demás terminan de tomar café, pero aquel día dijo que quería esperar a que saliera el "gili" a ver si se atrevía a decir algo. Salió y no dijo ni "mu".

Ella y yo salimos detrás de él porque dijo que quería verlo bien.
Ja...ja....ja... Iba andando con una pinta de pistolero que no veas!!!!!!


Ya lo decía la jefa:

¡¡¡ La cara y su forma de andar lo dicen todo !!!

¡¡¡¡¡¡¡¡ Gilipollas!!!!!!!!

lunes, 8 de agosto de 2011

De vacaciones en la playa


    

     Bueno, bueno ¡cuánto tiempo hacía que no me sentaban delante del ordenador a bloguear un rato.  La verdad es que estoy un poco estressado. Sí, sí, como lo oís. La jefa está de vacaciones y no paramos: paseo, playa, terrazas,  ....... terrazas, playa, paseo. Uffffffffff ........¡no paro en casa!
     Me lo paso en grande cuando ella está de vacaciones. Buenoooooooooo ........también tengo que aguantar un poco más sus desmesuradas muestras de cariño, ....... y sus tonterías: ¡Ven aquí, osito! En cuanto oigo esta frase echo a correr porque ya sé lo que viene a continuación: me coge en brazos y venga a darme besitos. Por más que corro siempre caigo en sus brazos, pero yo tengo mi estrategía para librarme de tanto besuqueo. Cuando acerca su cara a mi cabeza le coloco la pata en la mejilla y la mantengo a raya,..... jajaja. Ella se ríe y se ríe sin parar,... tanto que a veces hasta me entra complejo de perro payaso.
     La vigilo y la miro de reojo porque si me descuido......ya está otra vez intentando besuquearme.¡Que raros son estos humanos! le llaman besos a esos ruidos extraños que hacen con la boca. Mis oídos no lo soportan.
Bueno, a lo que íbamos, que me lo estoy pasando "chachi piruli" sobre todo en la playa, saltando entre las rocas o descansando debajo de la sombrilla. Lo que peor llevo es cuando se acercan esos niños pesados con las manos llenas de arena y me acarician tanto que me dejan como una croqueta. A mí me gustan  mucho los niños y jugar con ellos, pero ......¡¡¡ arenas, NO !!!

El primer día de playa saludo a mis amigos.




Cuando no hay gente, largas carreras por la orilla me dejan agotado.


Posando con la lengua fuera. ¡Me tiene harto!




No pierdo detalle.
 

Tranquilo, observando ...


Ya vienen esos niños a rebozarme y a quitarme los juguetes para metérmelos en el hocico.


¡Qué pesada! No tiene la cámara, pero sí el móvil.


Me encanta ver a la gente en el agua cómo chapotea.